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¿Tienes una casa pequeña y quieres aprovechar el espacio al máximo? ¿O simplemente quieres más luz? No lo pienses más: puertas correderas. Y además de cristal!
Las puertas correderas de cristal son perfectas para ahorrar espacio y dar luz a nuestra vivienda. Se trata de uno de los sistemas de puertas más demandados en el mercado para el interior del hogar: eliminan barreras arquitectónicas, resuelven problemas de espacio con elegancia y simplicidad, proporcionan más independencia, libertad y movilidad, evitan portazos…

 

Una puerta corredera no necesita un ángulo disponible de 90º para poder ser utilizada con normalidad y, por esta razón, es un sistema ideal para las viviendas con pocos metros disponibles, aunque se adapta perfectamente a cualquier estancia.
Cuando dejamos abierta una puerta corredera conseguimos además unir los espacios, dando una sensación de continuidad (ganamos espacio visual). Así la luminosidad fluye entre una y otra habitación. En nuestro caso, siendo la puerta de cristal, también cuando estará cerrada, conseguiremos que entre más luz en el ambiente. Ganamos en calidad visual pero no solo; los rayos del sol pasan y el calor se transmite, lo que supone algo más de ahorro energético en invierno.

 

Existe cantidad de diseños, modelos, tipos de cristales y tamaños. Una puerta corredera puede ser empotrada (se aprovecha aún mejor el espacio pero requiere obras) o con guía exterior (solución más sencilla y económica).
Las guías y los tirantes pueden ser de acero (más caro) o de aluminio (más barato).

 


¿El precio? En general, una puerta corredera de cristal es más cara que una puerta abatible de madera. Un precio medio podría considerarse en 500€ con instalación incluida.